Como están amigos y amigas, espero que todo bien, esta nueva entrada la debi haber colgado meses atrás, pero hice mal en no tomarle la debida importancia ha este anecdótico caso, que se que calara en muchos de ustedes, sobre todo en la gente que es amante de los animales, como quien les escribe.
Era mediados de Febrero de este año, el sol mostraba su mejor sonrisa, el calor era insoportable y el limeño común y silvestre sale de su casa en busca de aire fresco o de que alguien le diera su mojada respectiva por ser época carnavalera, esa tarde de verano de la que tengo aún el recuerdo bajo por las veredas escalonadas que conducen a la gruta que queda cerca a mi casa un perrito lanudo, motoso y medio sucio que tenia un caminar muy peculiar movía sus patitas traseras cual Charles Chaplin, y su forma alargada como un hotdog lo hacían más peculiar, como si hubiera llegado de un largo viaje o como si hubiera llegado a su destino, este lanudo ser no pudo encontrar a alguien más preciso en su camino, para su suerte, para mi suerte, para nuestra suerte, se topo con mi hermana Janet, quien se encontraba sentada en la puerta de mi casa escuchando música por el celular, el greñudo animal se le acerco temeroso movió la cola y le lamió la mano y con esto sellaron su amistad, mi hermana lo noto sucio y cansado y atino en sacarle un tazón con agua, el agua que no se le niega a nadie, no se la negó a él, como se la habrían negado por donde anduvo, como se la habrán negado en su andar, era agua limpia y transparente seguro como nunca antes la vio o la bebió, precisa para apagar esa sed que tenia por el viaje y el pelaje.
No contenta con eso mi hermana le saco un puñado de galletas Mimaskot, que nos sobraba, por que mis otras dos perritas Jaiza y Candy no comieron pues no gustan mucho de los huesitos rojos y amarillos, que tienen un sabor desagradable y me consta porque una vez me entro la curiosidad por probar y es asqueroso. Pero para el afortunado animal era la gloria, mejor que las sobras o la basura que habrá comido, la felicidad no le cabía en su alargado cuerpo y supo que había llegado a casa, toda la tarde se quedo frente a mi casa se hecho en la vereda a dormir, yo me di cuenta de esto y al ver como sus garrapatas se desprendían de su cuerpo y trepaban por las paredes y deambulaban como zombies en busca de más sangre, le llame la atención a mi hermana recriminándole el traer al animal, que estaba infestando la casa, ella me dijo que mañana le daba un baño, pero que no lo bote, uno siempre se preocupa por los suyos, yo estaba muy preocupado por mis otras dos mascotas, de que se fueran a infestar con los bichos o contraigan alguna enfermedad perruna.
Cayo la noche y mientras todos nos fuimos a dormir, se metió entre las rejas y en esa especie de pasillo donde mi mamá tiene un gran masetero con una planta que según ella se llama Corazón de Jesús, se quedo dormido, no se si cuidando a su nueva amiga o esperando que salga a darle de comer, el hecho es que en las noches ladraba todo aquel que pase cerca a mi casa y como mi cuarto tiene un ventana hacia la calle, toda la bulla de sus ladridos me llegaba a mi, salía de rato en rato por la ventana a callarlo, alzaba la cabeza y hacia caso, su ladrar era grueso como de perro grande, pero cuando lo veías en vez de miedo te daba risa.
Amaneció y salí a hacer deporte como todos los sábados a las 6 de la mañana, abrí mi puerta por que siempre echamos llave y el muy sin vergüenza estaba ahí esperando movía su cola de felicidad, mi papá que también gusta mucho de los animales y aprobó que se quede junto a la puerta lo saludo dándole una palmadita en la cabeza, nos fuimos a jugar a la canchita de fútbol que hay frente a mi casa, mientras pasaban las horas, note que de mi casa salía Janet, que se dirigía a la panadería y junto con ella estaba el animal iban a un paso coordinado, como si fuera esa su rutina.
Llegamos de hacer deporte dos horas después, y el seguía ahí nada lo haría irse y no se iría por nada, aferrado a mi casa, aferrado a su casa, llegue y me di un baño con agua fría, termine de bañarme y subí a cambiarme, en eso mi mamá nos llama a tomar desayuno, nos sentamos a la mesa y mi hermana le comenta a mi papá, hoy voy a bañar a "Peluchin", yo interrumpo abruptamente y digo: ¿a quien? - A Peluchin a si se llama mi perro. - Que te crees la Chilindrina. Mamá dame un taper de esos en el que viene el lavavajillas, para darle su leche a mi Peluchin, haya en la repisa hay uno dijo mi mamá, Janet ese perro esta con bichos y que enfermedades no tendrá, lo voy a bañar mas tarde que salga el sol, y otro día le pongo sus vacunas. Ojala, le dije. Ojala.
Llego la tarde y mientras me alistaba para salir a ver a mi enamorada, saque la cabeza por la ventana y vi como Janet le daba un baño a su nuevo perro, en una tina roja y con un shampo anti pulgas y garrapatas que compro en el veterinario, junto a mi hermana había varios niños de la cuadra, que con mucha curiosidad preguntaba que hacia, ella les explico que lo estaba bañando e incluso les pidió ayuda, muchas manos sobre el perro, para dejarlo como nuevo, caían los bichos a la pista tratando de huir, atontados por el veneno, pero eran aplastados con una piedrita por los demás ayudantes de Janet, no había tregua era una lucha entre el hombre y el bicho, para salvar a un perro, termino el baño y con el agua que aun quedo en la tina la esparció por todo el frente de mi casa, para eliminar a algún bicho que haya escapado y este escondido.
Janet se apuro en secarlo con una toalla vieja que ya nadie usa, quedo bien, no parecía un perro callejero, tenia su estilo era lanudo y de color acaramelado, ya no marrón y ese olor característico de un perro sucio había desaparecido, cuando Peluchin ya estaba seco, era momento del corte de pelo respectivo, janet empuño las tijeras y con mucho cuidado empezó a cortarle las motas que tenia, incluso algunos pelos que no le permitían ver bien, quedo como nuevo, el perro estaba feliz a lo mejor fue su primer baño, la primera vez que lo acicalaban, la primera vez que le tomaban importancia.
Llegue por la noche, muy tarde ya, y lo vi ahí acostado frente a la puerta, pero ya diferente como si fuera otro, incluso tenia una ropa, me pareció gracioso me movió la cola, también lo salude saque mi llave abrí la puerta y lo deje ahí afuera cuidando la casa supongo.
Llego el domingo y salí al mercado con mi mamá, Peluchin nos seguía, se quedaba junto a nosotros en cada puesto que iba como si fuera su trabajo cuidarnos, como un guardaespaldas llego un momento en que se descuido y lo perdimos de vista, mi mamá se preocupo asustada de que algún perro mas grande le pegue, pasamos por muchos puestos buscándolo, pero ya no estaba, se habría ido con alguien más, salimos del mercado con mi mamá, traíamos pocas cosas, yo cargaba la bolsa y ella se reprochaba el haber dejado que nos siga, ya se perdió el perrito decía, al menos alguien lo va a ver y como ya esta limpio se va a encariñar dije, pero no, yo estaba equivocado, al estar ya a unos metros de mi casa lo vimos saliendo de entre las rejas de mi casa, que ahora es su casa, a darnos el encuentro, como si se burlara diciéndonos: Jajá les engañe, ya no me pierdo, yo se llegar a mi casa.
A veces entra a mi casa, dentro se sabe comportar no molesta, no ensucia, parece que alguna vez tuvo un hogar, pero se lo negaron o tal vez se escapo y se perdió, no se cual sea su historia, pero hoy su historia es con nosotros. Pero el prefiere estar en la puerta, incluso hoy en día tiene su camita, que Janet le hizo con una caja vacía y algunos retazos de frazada vieja, junto a dos tazones uno de agua que nunca le falta y el de comida, que siempre le damos después que nosotros comemos.
Peluchin es feliz a su manera, estuvo perdido y encontró su hogar, anduvo solo y hoy tiene una familia, tubo suerte de pasar por mi cuadra a esa hora, ese día, este año y encontrar a mi hermana, su mirada de miedo a cambiado ahora es seguro de lo que tiene y lo aprecia, se siente protegido, no muerde la mano que le da de comer y siempre esta en la puerta cuidando mi casa, es un amigo leal y sobre todo es uno más en mi hogar.
La historia de Peluchin es increíble, así como él halla afuera hay muchos otros animalitos esperando una oportunidad, no se la niegues ellos sabrán compensártelo, dedicándote su vida entera a cuidarte y estar a tu lado, esta historia de amistad es para compartirla con los demás has que llegue a muchas personas y tal vez así, se animen a adoptar a algún animalito de la calle, hazlo por ellos.
No contenta con eso mi hermana le saco un puñado de galletas Mimaskot, que nos sobraba, por que mis otras dos perritas Jaiza y Candy no comieron pues no gustan mucho de los huesitos rojos y amarillos, que tienen un sabor desagradable y me consta porque una vez me entro la curiosidad por probar y es asqueroso. Pero para el afortunado animal era la gloria, mejor que las sobras o la basura que habrá comido, la felicidad no le cabía en su alargado cuerpo y supo que había llegado a casa, toda la tarde se quedo frente a mi casa se hecho en la vereda a dormir, yo me di cuenta de esto y al ver como sus garrapatas se desprendían de su cuerpo y trepaban por las paredes y deambulaban como zombies en busca de más sangre, le llame la atención a mi hermana recriminándole el traer al animal, que estaba infestando la casa, ella me dijo que mañana le daba un baño, pero que no lo bote, uno siempre se preocupa por los suyos, yo estaba muy preocupado por mis otras dos mascotas, de que se fueran a infestar con los bichos o contraigan alguna enfermedad perruna.
Cayo la noche y mientras todos nos fuimos a dormir, se metió entre las rejas y en esa especie de pasillo donde mi mamá tiene un gran masetero con una planta que según ella se llama Corazón de Jesús, se quedo dormido, no se si cuidando a su nueva amiga o esperando que salga a darle de comer, el hecho es que en las noches ladraba todo aquel que pase cerca a mi casa y como mi cuarto tiene un ventana hacia la calle, toda la bulla de sus ladridos me llegaba a mi, salía de rato en rato por la ventana a callarlo, alzaba la cabeza y hacia caso, su ladrar era grueso como de perro grande, pero cuando lo veías en vez de miedo te daba risa.
Amaneció y salí a hacer deporte como todos los sábados a las 6 de la mañana, abrí mi puerta por que siempre echamos llave y el muy sin vergüenza estaba ahí esperando movía su cola de felicidad, mi papá que también gusta mucho de los animales y aprobó que se quede junto a la puerta lo saludo dándole una palmadita en la cabeza, nos fuimos a jugar a la canchita de fútbol que hay frente a mi casa, mientras pasaban las horas, note que de mi casa salía Janet, que se dirigía a la panadería y junto con ella estaba el animal iban a un paso coordinado, como si fuera esa su rutina.
Llegamos de hacer deporte dos horas después, y el seguía ahí nada lo haría irse y no se iría por nada, aferrado a mi casa, aferrado a su casa, llegue y me di un baño con agua fría, termine de bañarme y subí a cambiarme, en eso mi mamá nos llama a tomar desayuno, nos sentamos a la mesa y mi hermana le comenta a mi papá, hoy voy a bañar a "Peluchin", yo interrumpo abruptamente y digo: ¿a quien? - A Peluchin a si se llama mi perro. - Que te crees la Chilindrina. Mamá dame un taper de esos en el que viene el lavavajillas, para darle su leche a mi Peluchin, haya en la repisa hay uno dijo mi mamá, Janet ese perro esta con bichos y que enfermedades no tendrá, lo voy a bañar mas tarde que salga el sol, y otro día le pongo sus vacunas. Ojala, le dije. Ojala.
Llego la tarde y mientras me alistaba para salir a ver a mi enamorada, saque la cabeza por la ventana y vi como Janet le daba un baño a su nuevo perro, en una tina roja y con un shampo anti pulgas y garrapatas que compro en el veterinario, junto a mi hermana había varios niños de la cuadra, que con mucha curiosidad preguntaba que hacia, ella les explico que lo estaba bañando e incluso les pidió ayuda, muchas manos sobre el perro, para dejarlo como nuevo, caían los bichos a la pista tratando de huir, atontados por el veneno, pero eran aplastados con una piedrita por los demás ayudantes de Janet, no había tregua era una lucha entre el hombre y el bicho, para salvar a un perro, termino el baño y con el agua que aun quedo en la tina la esparció por todo el frente de mi casa, para eliminar a algún bicho que haya escapado y este escondido.
Janet se apuro en secarlo con una toalla vieja que ya nadie usa, quedo bien, no parecía un perro callejero, tenia su estilo era lanudo y de color acaramelado, ya no marrón y ese olor característico de un perro sucio había desaparecido, cuando Peluchin ya estaba seco, era momento del corte de pelo respectivo, janet empuño las tijeras y con mucho cuidado empezó a cortarle las motas que tenia, incluso algunos pelos que no le permitían ver bien, quedo como nuevo, el perro estaba feliz a lo mejor fue su primer baño, la primera vez que lo acicalaban, la primera vez que le tomaban importancia.
Llegue por la noche, muy tarde ya, y lo vi ahí acostado frente a la puerta, pero ya diferente como si fuera otro, incluso tenia una ropa, me pareció gracioso me movió la cola, también lo salude saque mi llave abrí la puerta y lo deje ahí afuera cuidando la casa supongo.
Llego el domingo y salí al mercado con mi mamá, Peluchin nos seguía, se quedaba junto a nosotros en cada puesto que iba como si fuera su trabajo cuidarnos, como un guardaespaldas llego un momento en que se descuido y lo perdimos de vista, mi mamá se preocupo asustada de que algún perro mas grande le pegue, pasamos por muchos puestos buscándolo, pero ya no estaba, se habría ido con alguien más, salimos del mercado con mi mamá, traíamos pocas cosas, yo cargaba la bolsa y ella se reprochaba el haber dejado que nos siga, ya se perdió el perrito decía, al menos alguien lo va a ver y como ya esta limpio se va a encariñar dije, pero no, yo estaba equivocado, al estar ya a unos metros de mi casa lo vimos saliendo de entre las rejas de mi casa, que ahora es su casa, a darnos el encuentro, como si se burlara diciéndonos: Jajá les engañe, ya no me pierdo, yo se llegar a mi casa.
A veces entra a mi casa, dentro se sabe comportar no molesta, no ensucia, parece que alguna vez tuvo un hogar, pero se lo negaron o tal vez se escapo y se perdió, no se cual sea su historia, pero hoy su historia es con nosotros. Pero el prefiere estar en la puerta, incluso hoy en día tiene su camita, que Janet le hizo con una caja vacía y algunos retazos de frazada vieja, junto a dos tazones uno de agua que nunca le falta y el de comida, que siempre le damos después que nosotros comemos.
Peluchin es feliz a su manera, estuvo perdido y encontró su hogar, anduvo solo y hoy tiene una familia, tubo suerte de pasar por mi cuadra a esa hora, ese día, este año y encontrar a mi hermana, su mirada de miedo a cambiado ahora es seguro de lo que tiene y lo aprecia, se siente protegido, no muerde la mano que le da de comer y siempre esta en la puerta cuidando mi casa, es un amigo leal y sobre todo es uno más en mi hogar.
La historia de Peluchin es increíble, así como él halla afuera hay muchos otros animalitos esperando una oportunidad, no se la niegues ellos sabrán compensártelo, dedicándote su vida entera a cuidarte y estar a tu lado, esta historia de amistad es para compartirla con los demás has que llegue a muchas personas y tal vez así, se animen a adoptar a algún animalito de la calle, hazlo por ellos.
esa historia esta chebere .... y bueno ese peluchin si q tiene suerte de estar en mi familia...
ResponderEliminar